The Economics Of The Common Good: A Theoretical Framework For
Assessing The Impact On Public And Private Organizations
La Economía del Bien Común: Un
marco teórico para evaluar el impacto en organizaciones públicas y privadas
Santiago Pozo
Rodríguez*[*]
Jessenia
Albán Anguisaca*
Vanessa Bermeo
Pazmiño*
Yanice
Ordóñez Parra*
ABSTRACT
The Common Good Economy supports an alternative
economic system based on a set of values that questions the current capitalist
model, which is criticized for its disconnection from the economy and social
and environmental well-being. The central idea is that all economic activity
should be oriented towards the achievement of the common good, understood as
the improvement of the well-being of all members of an economy. In this
context, the present study identifies the characteristics of the Common Good
Economy (ECG), examines its impact and application in both public and private
entities. Furthermore, the use of tools associated with this economic
perspective in these organizations is investigated. The main findings reveal
that the central focus and application of this movement have been on
profit-making organizations, in contrast to its macro-level impact on
municipalities and regions, highlighting improvements in terms of
sustainability and business performance. Additionally, its expansion,
execution, and evaluation have primarily taken place in the European continent,
with minimal impact in Latin America. Finally, the adoption of this perspective
represents a challenge for organizations, universities, and the financial
system, as it implies a reevaluation and redirection of traditional approach.
Keywords: Common Good Economy, Capitalism, Business
Performance, Financial System.
RESUMEN
La Economía del Bien
Común apoya un sistema económico alternativo basado en una serie de valores,
que cuestiona el actual modelo capitalista, al que se le critica por su
desvinculación de la economía y del bienestar social y medio ambiental. La idea
esencial, es que toda actividad económica ha de estar orientada a la
consecución de un aumento del bien común, entendido como mejora del bienestar
de todos los integrantes de una economía. En este contexto, en el presente
estudio, se identifica las características de la Economía del Bien Común (EBC),
se examina su impacto y aplicación en entidades públicas y privadas. Además, se
investiga el uso de las herramientas asociadas a esta perspectiva económica en
dichas organizaciones. Los resultados
principales revelan que el enfoque central y aplicación de este movimiento ha
sido en organizaciones lucrativas en contraste con su impacto a nivel macro en
municipios y regiones, destacando mejoras en términos de sostenibilidad y
desempeño empresarial. Además, este se ha expandido, ejecutado y evaluado
principalmente en el continente europeo, teniendo un mínimo impacto en América
Latina. En última instancia, la adopción de esta perspectiva representa un
desafío para las organizaciones, universidades y sistema financiero, ya que
implica una reevaluación y redireccionamiento de los enfoques tradicionales,
así como un compromiso firme en la lucha contra la corrupción.
Palabras clave: Economía del Bien común, Capitalismo,
Desempeño Empresarial, Sistema Financiero.
INTRODUCTION
A decir de Sastre e Inglada
(2021), el sistema capitalista ha generado múltiples crisis en el ámbito
económico y social. Además, se le atribuye a este, la responsabilidad de la
profundización de la desigualdad, la insostenibilidad ecológica, la
inestabilidad financiera y la crisis del estado de bienestar. En la actualidad,
existe una fuerte crítica al sistema capitalista, al cuestionar la legitimación
de la acumulación de beneficios como objetivo principal de la economía en lugar
de considerarlo como un medio para alcanzar otros fines (Gómez y Gómez-Álvarez,
2016). En consecuencia, desde finales del siglo XX, han surgido diversas
corrientes que proponen teorías alternativas a este modelo económico.
En este contexto, varios investigadores han
propuesto teorías y enfoques alternativos que van más allá del enfoque centrado
en el crecimiento económico, priorizando el bienestar colectivo. Un ejemplo
destacado es el propuesto por Amartya Sen, quien realizó contribuciones destacadas en áreas como
la Teoría del Desarrollo Humano, la Economía del Bienestar y la Teoría de la
Justicia. (Ibáñez, 2016). Así mismo, otra distinguida investigación es “El
gobierno de los bienes comunes” dirigido por Elinor
Ostrom, quien fue galardonada con el Premio Nobel de
Economía en 1990. Este trabajo se centra en el estudio de los bienes comunes y
la gobernanza de los recursos naturales, enfatizando los principios y la
importancia de las soluciones cooperativas y descentralizadas para lograr una
gestión exitosa de los bienes comunes (Ramís, 2013).
Aunque estos enfoques no se centran específicamente en la economía del bien
común, sus contribuciones son relevantes para el análisis del bienestar
colectivo, mediante una gestión sostenible y equitativa, que es uno de los
objetivos de la Economía del Bien Común.
Tomando en cuenta este contexto, y de acuerdo
a Sanchis-Palacio y Campos-Climent
(2018), Christian Felber es considerado el precursor
del término “Economía del Bien Común” (EBC), el cual fue utilizado por primera
vez en su obra titulada “La Economía del Bien Común, un modelo económico con
futuro”. En dicha publicación, él destaca el concepto del bien común como
un conjunto de valores y objetivos que buscan el bienestar de una sociedad,
argumentando que la economía debe estar al servicio del bien común.
A decir de Sastre e Inglada
(2021), Felber estableció en el 2012, que la Economía
del Bien Común se basa en la premisa de que el bien común, que comprende
valores como la dignidad, la solidaridad, la justicia social, la sostenibilidad
medioambiental y la democracia, debe ser el criterio para medir el éxito
económico. En este sentido, se argumenta que el mercado debe ser rediseñado de
manera que los intereses individuales también fomenten el bien común.
Por lo tanto, y en base a lo expuesto, la
Economía del Bien Común busca superar el enfoque tradicional centrado
únicamente en el crecimiento económico, y propone otras iniciativas. Pero,
debido al cambio de enfoque, esta teoría enfrenta desafíos en su
implementación, ya que es necesario relegar el dinero a un segundo plano y
priorizar las personas y sus necesidades (Tacuri et
al., 2018). Este cambio no se puede imponer por leyes; por ello, la Economía
del Bien Común no se puede aplicar de forma inmediata, implicando que este
modelo es un reto para las organizaciones en el siglo XXI (Jiménez, 2014).
Desde el punto de vista de la investigación
científica, ha existido estudios escasos sobre la
exploración de la Economía del Bien Común. Si bien el campo general de la
Economía del Bien, atrae cada vez más la atención de la comunidad científica,
las especificaciones de la aplicación de este enfoque en las entidades públicas
y privadas, no están tan bien exploradas. Además, la mayor parte de las
publicaciones se han centrado en el marco teórico base o en detallar las
distintas herramientas utilizadas por este enfoque (Sanchis-Palacio y Campos-Climent, 2019). Por lo tanto, este modelo adolece de un
análisis tanto cuantitativo como comparativo, de su aplicación tanto en
instituciones públicas y privadas en América Latina.
MATERIALS AND METHODS
Conceptualización del Bien común
El concepto de bien común, tiene sus raíces
desde la edad antigua, sin embargo, sigue siendo un tema relevante y desafiante
en la actualidad. Felber y Hagelberg
(2020) atribuyen al filósofo griego Aristóteles las bases del bien común y de
la economía del bien común. Aristóteles sostenía la “Ethica
Nicomachea”, mediante la cual consideraba que el bien
común abarcaba tanto el bien de las polis (comunidad suprema) así como el de
los ciudadanos individuales. De igual manera, Aristóteles diferenciaba entre “oikonomía”, el arte de gestionar de manera sostenible la
“casa” (economía para el bien común), y “chrematistike”,
el arte de hacer dinero (capitalismo). En su concepto de “oikonomía",
el dinero solo servía como un medio.
Posteriormente, Tomás de Aquino, tomando como
referencia los conceptos de Aristóteles, definió el bien común como un objetivo
compartido que cada individuo de la comunidad reconoce como propio y que guía
sus acciones, ya que contribuye a alcanzar sus metas y su plenitud (Baños,
2017). Por tal motivo, Dierksmeyer (2016) afirmó que “Desde
Aristóteles pasando por Tomás de Aquino, hasta llegar a Adam Smith, existía un
consenso de que tanto la teoría económica como la práctica, debían ser
legitimadas y limitadas por un objetivo general como el bien común” (p. 35).
Durante el siglo XIX, surgieron los primeros
estudios sobre la economía del bienestar, siendo Arthur Pigou
una de las figuras destacadas a inicios del siglo XX. Pigou
sostenía que el objetivo de la Política Económica debía ser la maximización del
bienestar social, lo cual implicaba lograr una asignación eficiente de los
recursos y una distribución justa de la riqueza (Cabrillo, 2015). Esta
teoría, contribuye a la comprensión y promoción del bien común, al analizar los
factores que influyen en el bienestar individual y cómo estos, se relacionan
con el bienestar colectivo.
Después, desde medianos del siglo XX, en el
ámbito económico y administrativo, se sumaron varios autores, que aportaron
ideas y teorías alineadas con el bien común. En este contexto, Sen en 1998 desarrolló la teoría de la elección social,
descartando las estadísticas del ingreso nacional, como el PNB y el PIB, como
indicadores eficientes para medir el ingreso o la producción total de una
sociedad, considerándolas totalmente insuficientes, y propuso un nuevo
indicador del bienestar social en el Informe sobre Desarrollo Humano del
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. De esa manera, se conoce a Sen por sus trabajos sobre la teoría del desarrollo
humano, la economía del bienestar, sentando bases para el estudio
del bienestar de manera general, más allá de lo individualizado y lo
estrictamente económico. Su enfoque busca procurar una buena vida para todos,
lo cual se considera uno de los pilares fundamentales de la Economía del Bien
Común.
A decir de Lutz (1999), el bien común se define como
el bien que se comparte por igual o pertenece de manera igual a todos los
miembros de la sociedad. Esto abarca el derecho a la libertad personal, al
bienestar básico y al respeto por la dignidad humana. Desde una perspectiva
económica, Lutz describe a la Economía del Bien
Común, como la aplicación de estos principios y valores en derechos económicos,
políticas sociales e instituciones.
Por otro lado, De
Iturbide y Merino (2000) mencionan que Ostrom (2009), contribuye de gran manera al estudio sobre el Bien
Común con su obra “El gobierno de los bienes comunes. La evolución de
las instituciones de acción colectiva” en el cual, da respuesta al dilema
planteado por Garret Hardin
en “La tragedia de los comunes”. Ostrom
establece que los recursos no necesariamente tienen que ser explotados de
manera insostenible. Según su enfoque, los contratos entre las partes
interesadas y los arreglos institucionales adecuados, permiten gestionar de manera
sostenible los bienes comunes. En lugar de la distribución estatal o las
fuerzas de mercado, es la sociedad civil trabajando por el bien común, la que
debería gobernar estos recursos. Por lo tanto, el concepto de los bienes
comunes de Ostrom, se basa en una comprensión
fundamentalmente diferente de la naturaleza humana en comparación con la visión
económica convencional. En lugar de ver a los seres humanos como actores
exclusivamente interesados en sí mismos, se considera que son individuos social
y culturalmente integrados (Horodecka y Zuk, 2023).
En el siglo XXI, varios autores han abordado
el tema del bien común. Por ejemplo, Yuengert (2001),
argumenta que el concepto del bien común debe ser entendido desde el
significado de la comunidad y su papel en la búsqueda del bien común,
destacando la importancia de evaluar las preferencias individuales desde un
punto de referencia externo, para discutir el bien común.
De
acuerdo con Zamagni (2014), el bien común puede ser concebido como un
producto, en el cual los elementos representan los intereses individuales o
grupales de cada individuo. En este sentido, el logro del interés de cada uno
se alcanza de manera conjunta con el de los demás, evitando tanto la
confrontación (como ocurre con el bien privado) como la falta de consideración
hacia los intereses de los demás (como ocurre con el bien público).
Por su parte, en su obra titulada “La
economía del bien común”, Tirole (2017) aborda el concepto central del bien común,
estableciendo que la búsqueda del bien común es conciliar el interés individual
y el interés general. A decir de Tobón (2021), Tirole
define el bien común como el “bienestar colectivo”, sosteniendo adicionalmente,
que “la economía debe estar al servicio del bien común”. Por lo tanto, y como
lo explica Tobón, la economía debe fomentar debates que permitan discernir los
objetivos establecidos en pro del bien común, al mismo tiempo que se
desarrollan los instrumentos necesarios para contribuir a su consecución.
Finalmente, Horodecka
y Zuk (2023), afirman que las distintas
conceptualizaciones del bien común presentan dicotomías como:
·
Enfoque universalista (objetivista) y
relativista (subjetivista),
·
Énfasis en la dimensión individual (personal)
y/o grupal (comunitaria),
·
Enfoques integrales (bien común
bidimensional) y no integrales (bien común unidimensional, unilateral), y,
·
El bien común como fin y/o medio para
alcanzar un fin.
En definitiva,
debemos entender el concepto de bien común, como la mejora del bienestar de la
sociedad en su conjunto, abarcando aspectos económicos, políticos, ambientales
y culturales. Además, es importante destacar que la definición de Economía del
Bien Común ha experimentado un proceso evolutivo a lo largo del tiempo.
Christian Felber, como su principal exponente, ha
estado constantemente actualizando las conceptualizaciones de este modelo.
Asimismo, otros investigadores se han sumado a esta iniciativa, enriqueciendo
aún más el desarrollo y la comprensión de la Economía del Bien Común. En la
tabla 1, se resume algunas definiciones de la EBC durante el siglo XXI.
Table 1. Definiciones de la Economía del Bien
Común.
|
Año |
Autor |
Definiciones |
|
Felber |
La EBC se basa en la premisa de que el bien
común, engloba valores como la dignidad, la solidaridad, la justicia social,
la sostenibilidad medioambiental y la democracia. |
|
|
2015 |
Laville |
Propone que el centro
de la economía sean las personas y las comunidades, pues las acciones
colectivas realizadas en busca del bien común pueden tener un impacto en la
economía, promoviendo prácticas económicas más justas y equitativas, en
contraposición a la visión del "Homo Economicus"
que se centra en la maximización de los beneficios individuales. |
|
2016 |
Comité Económico y
Social Europeo |
Define a la Economía
del Bien Común como un enfoque holístico, cuyos conceptos están cerca de los
valores fundamentales de la Economía social, la Economía circular, la
Economía participativa, la Economía de la funcionalidad, la Economía basada
en los recursos y la Economía azul. |
|
2017 |
Tirole |
La EBC es un movimiento que busca promover
la responsabilidad social y la ética empresarial; en donde las empresas
priorizan el bienestar social y ambiental en lugar de las ganancias. |
|
2020 |
Felber y Hagelberg |
La
Economía del Bien Común es un modelo económico completo y coherente basándose
en la “democracia soberana” que otorga a los ciudadanos “derechos soberanos”.
Estos incluyen, el derecho exclusivo a cambiar la constitución, el derecho a
sustituir al gobierno, y el derecho a detener una ley que el poder
legislativo pretenda aprobar, o a iniciar una ley por sí mismos. |
|
2021 |
Dolderer, Felber
y Teitscheid |
La EBC se basa en
modelos más holísticos que también integran el capital natural, el capital
humano y el capital social, además que integra la acción valor-racional,
tradicional y afectiva. |
|
2023 |
Mazzucato |
Proporciona
una visión actualizada del concepto de bien común, superando el enfoque
tradicional de los bienes públicos y los bienes comunes, al considerarlo como
un medio para dirigir y moldear la economía hacia metas colectivas, tomando
en consideración cinco pilares base. |
Fuente: Elaboración
propia.
Es importante tener en cuenta lo resaltado
por Gómez-Álvarez et al. (2017), quienes señalan que la Economía del Bien
Común, no es un modelo cerrado, por lo que, su conceptualización se encuentra
en constante construcción a través de herramientas fundamentales como la
democracia, la participación y el diálogo.
La Economía del Bien Común tiene como
objetivo trascender el enfoque convencional que se enfoca exclusivamente en el
crecimiento económico, y plantea alternativas y propuestas adicionales:
Figura 1. Iniciativas de la
Economía del Bien Común
Fuente: Tomado de: Asociación Chilena por el Fomento de la Economía del
Bien Común, 2023. (https://www.economiadelbiencomun.cl/que-es-la-ebc/)
En este sentido, en la figura 1, se destaca
que el modelo de la EBC se ajusta con los Objetivos de Desarrollo Sostenible
(ODS) establecidos por las Naciones Unidas, ya que se basan en valores de
equidad, sostenibilidad y justicia social. El modelo de Economía para el Bien
Común y su instrumento de control, la Hoja de Balance del Bien Común, son
herramientas estratégicas y de gestión empresarial esenciales para ayudar a las
empresas a alcanzar estos objetivos. Según un estudio realizado en la
Universidad de Bremen, Alemania, el modelo EBC es un enfoque ambicioso para
ayudar en la implementación de los ODS (Kasper y
Hofielen, 2023). También, existe evidencia empírica
que ha demostrado que el modelo de la Economía del Bien Común, ha influenciado
de manera positiva en la transformación sostenible de las empresas (Campos et
al., 2023).
De igual manera, la Economía del Bien Común
se alinea con la Economía social y solidaria, ya que comparten una visión de
una economía más equitativa, solidaria y enfocada en las necesidades humanas.
Incluso, Gómez y Gómez-Álvarez (2016) estudiaron la complementariedad de estas
dos teorías desde la visión antropológica del hombre, y desde el punto de vista
de la empresa. Así mismo, el modelo de estudio promueve prácticas financieras responsables,
éticas y sostenibles; buscando transformar el sistema financiero actual, hacia
uno más justo, transparente y comprometido con el bienestar social y ambiental,
con el fin de promover una banca ética. Pues en la banca, los balances financieros y los análisis de riesgo
crediticio siguen siendo necesarios. No obstante, los indicadores del bien
común, desempeñan un papel fundamental al orientar las decisiones hacia la
ética y valores más amplios que los meros indicadores financieros.
Por otro lado, la
Economía del Bien Común, también se centra en la promoción de la colaboración,
la participación ciudadana, descentralización y empoderamiento, el uso
eficiente de los recursos y el intercambio de recursos en pro de una búsqueda
del bienestar colectivo. De esa manera, la EBC ayuda a prevenir la corrupción,
que es un problema grave que afecta el bienestar social de la sociedad y la
economía en general, pues se trata de una perversión del bien común a través de
la perversión de la autoridad (Serna, 2009).
Además, la iniciativa de la Economía del Bien
Común se vincula estrechamente con la Economía ecológica, ya que promueve
prácticas económicas sostenibles que incluyen la implementación de la economía
circular, la evaluación del impacto ambiental y la justicia intergeneracional,
basándose en el respeto al medio ambiente y la preservación de los recursos
naturales. Por otro lado, la Economía del Bien Común se relaciona con la
Economía azul en términos de promover la sostenibilidad marina, valorar los
servicios ecosistémicos, impulsar el desarrollo
económico sostenible y promover la necesidad de una gobernanza participativa.
Es importante destacar que la Economía del Bien Común
(EBC) adopta una perspectiva universal de los derechos y cuestiona los
enfoques antropocéntricos.
Además, propone que la exclusión de los recursos naturales de la propiedad
privada, es una consecuencia directa de esta visión ecológica (Felber y Hagelberg, 2020).
En relación con el
Comercio justo, la Economía del Bien Común promueve equidad en las relaciones
comerciales, transparencia y trazabilidad, buscando transformar los modelos
comerciales actuales hacia un enfoque más ético y responsable, que valore y
promueva la equidad, la justicia, los derechos laborales y la protección del
medio ambiente. Además, se fomenta para que el comercio sea una herramienta que
se pueda utilizar para promover los objetivos universales de mejorar los
derechos humanos, la justicia, la sostenibilidad y la democracia.
Herramientas de la Economía del Bien Común
El modelo de la EBC, propone tres herramientas que pueden beneficiar a las
organizaciones:
a) Producto del Bien Común
b) Índice del Bien Común Municipal
c) Balance del Bien Común
Los dos primeros literales, no han sido
ampliamente estudiados, en contraste del tercero que es el más analizado (Sanchis-Palacio
y Campos, 2018). Sobre el Producto del Bien Común, Felber
y Hagelberg (2020) manifiestan que, existe un fallo
fundamental en el sistema actual, que radica en la estricta medición del éxito
económico mediante indicadores monetarios, como el Producto Interno Bruto (PIB)
para los países o los beneficios financieros para las empresas. Sin embargo,
proponen el uso del Producto del Bien Común (PBC) como una herramienta a nivel
nacional, la cual evaluaría el éxito de un país en función de valores
universales. Su objetivo es construir un indicador que considere aspectos más
relevantes de la calidad de vida y los bienes, teniendo en cuenta, por ejemplo,
índices alternativos al PIB como el Índice para una Vida Mejor, la Felicidad
Nacional Bruta de Bután, el Índice del Planeta Feliz o el Índice de Bienestar
Económico Sustentable.
1.
Entre las
características necesarias del PBC están (Cejas y Vicens, 2019): i) participación ciudadana, ii) pasar del
análisis macro al análisis micro, y iii) indexación de objetivos cualitativos
para reemplazar el PIB.
2.
Por otra parte,
Gómez-Álvarez et al. (2017) destacan que una de las estrategias poco discutidas
dentro del enfoque de Economía del Bien Común, es sobre el Índice del Bien
Común Municipal (IBCM), pues hay escasa información sobre el impacto de este en
casos municipales, debido a que, no se ha desarrollado una metodología propia
para la construcción de este índice, más bien, diversos autores presentan
propuestas y enfoques para desarrollar una metodología, tales como la
metodología Investigación Acción-Participativa (IAP) y la metodología Community Quality-of-Life Indicators.
3.
De esta forma, el Índice
del Bien Común Municipal (IBCM) es una herramienta mediante la cual la
ciudadanía pueda identificar los aspectos del municipio que tienen mayor
influencia sobre su propia percepción del bien común, buscando procesos
participativos y democráticos, lo cual, representa un beneficio del uso de la
Economía del Bien Común. (Gómez -Álvarez et al., 2017).
4.
A nivel empresarial, las
herramientas más utilizadas son el Balance del Bien Común (BBC) conjuntamente
con la Matriz del Bien Común (MBC), instrumentos que miden el valor social y
ambiental que crea una empresa, como complemento al valor económico para sus
grupos de interés (Campos et al., 2021).
5.
Sobre el BBC, no solo es
un indicador o instrumento de medida, sino que también es una herramienta
estratégica que sirve para facilitar el cambio organizativo, dirigiendo la
empresa hacia posiciones más sostenibles y éticas. Campos y Rodríguez (2017),
puntualizan que, en el campo de la economía política, el Balance del Bien Común
busca desplazar al Balance Financiero en empresas, esto debido a que se añade
un Producto del Bien Común como indicador macro que sustituye al PIB, es decir,
que se busca que la EBC persiga el bienestar público.
6.
Ampliando el proceso a
otros ámbitos, Blachfellner et al. (2017) indican que
las organizaciones públicas, universidades, entidades sin ánimo de lucro, entre
otras, deben asegurarse de realizar al menos dos pasos: En primer lugar,
documentar la actividad de la organización y su grado de compromiso activo con
los 20 temas relacionados con la Economía del Bien Común, haciendo uso de la
matriz del bien común. Cada uno de los
20 temas es un cruce de los 4 valores fundamentales con los 5 grupos de
interés. En segundo lugar, realizar el Certificado de Auditoría, que reflejará
gráficamente por medio de la matriz del bien común, la valoración y puntuación
que tendrá por parte de una persona externa a la organización, sobre los 20
temas relacionados con la Economía del Bien Común. Cabe indicar que los
auditores de EBC son independientes y certificados. Felber
y Hagelberg (2020) afirman que el certificado de
auditoría es un distintivo que garantiza la credibilidad del informe frente las
partes interesadas. El Informe del Bien Común y el Certificado de Auditoría,
constituyen juntos el Balance del Bien Común.
7.
Finalmente, los niveles
de aportación al Bien Común son un proceso de valoración que analiza la
actividad de la organización de acuerdo con una escala de valores, por esta
razón, existe un punto de partida que corresponde en la mayoría de los casos
con los estándares legales.
8.
La Matriz del Bien Común
es un modelo de desarrollo organizacional y valoración de la actividad que
realiza una organización. Se compone de 20 temas relacionados con la Economía
del Bien Común y sienta las bases para valorar la actividad de una organización
de acuerdo con los fundamentos de la EBC (Blachfellner
et al., 2017).
9.
Un aspecto muy
importante a resaltar de la Matriz del Bien Común, es la presencia de los
grupos de interés, que, en este caso, son cinco:
10. A à Proveedores: hace referencia aquellos
que son directos e indirectos.
11. B à Propietarios y proveedores financieros:
El rol del propietario depende de la legalidad correspondiente.
12. C à Personas empleadas: incluyen a aquellos
que tienen una relación laboral contractual, ya sea este temporal, de cuatro
horas por semana, o personas que trabajan con un contrato por obra o tarea.
13. D à Clientes y otras organizaciones: se
refiere al destinatario final que puede ser: el consumidor de los productos y
servicios, los minoristas, mayoristas y contratantes.
14. E à Entorno social: son aquellos que
indirectamente se ven afectados por la empresa, que puede ser una persona (s),
una comunidad, grupos de interés.
Se debe mencionar
que la importancia de cada grupo en la organización variará con el tiempo,
dependiendo de las circunstancias internas y externas (Mora et al., 2018). Por otro lado, Felber y Hagelberg (2020) detallan los cuatro valores principales de
la MBC son:
a) Dignidad humana: Hace referencia que
cada persona es valioso en sí mismo, digno de protección y exclusivamente
único, independientemente de su origen, edad, sexo u otra característica.
b) Solidaridad y justicia: Estos valores se
involucran la empatía, el aprecio y la compasión por los demás en busca de
reducir la injusticia, compartir la responsabilidad y lograr un equilibrio
entre el fuerte y el débil.
c) Sostenibilidad medioambiental: Se
considera que esa sostenibilidad de productos o servicios se logra si se valora
el ciclo de vida completo, desde la extracción o la producción de la materia
prima, el desarrollo, producción o procesamiento del producto en la
organización hasta la entrega y el uso por parte del cliente final, además de
la gestión de los residuos.
d) Transparencia y participación
democrática: Por su parte, la transparencia es fundamental para una democracia
en los grupos de interés y esta transparencia se refiere a la divulgación de
toda la información relacionada con el Bien Común sin excepción. Por otro lado,
la participación es importante sobre todo del grupo de interés afectado.
De acuerdo con Gómez y Gómez-Álvarez (2016),
en la teoría de la EBC, no se proporciona una explicación teórica sobre por qué
se consideran que esos cuatro valores específicos representan el bien común en
lugar de otros. En cambio, sugieren que el
líder del movimiento, los adopta basándose en el marco jurídico de los derechos
humanos y las constituciones de cada país, y apelando al proceso deliberativo
entre los empresarios.
Métodos
La metodología propuesta
en el artículo académico se basa, en primera instancia, en realizar una
exhaustiva revisión bibliográfica para identificar las principales
características, especificaciones de la Economía del Bien Común. Se buscó
fuentes relevantes, como libros, artículos científicos, informes y estudios
previos, que aborden el tema. Finalmente, se buscó y analizó fuentes primarias
y secundarias relacionadas con la Economía del Bien Común. Esto puede contener
documentos oficiales, declaraciones de organizaciones que promueven la EBC,
estudios de casos y ejemplos de aplicación de las herramientas asociadas a esta
perspectiva económica en entidades públicas y privadas, abarcando desde el
ámbito empresarial hasta un nivel macro, con casos que incluyan municipios,
regiones y países.
RESULTS
Aplicación de la Economía
del Bien Común en el ámbito público
Relación entre corrupción y Bien común
El espacio público y la corrupción están estrechamente relacionados.
La EBC aborda la corrupción como un problema grave que afecta el bienestar
social de la sociedad y la economía en general. Johannsen
y Hilmer (2011) definen la corrupción como a un acto
que involucra necesariamente a funcionarios públicos, sean estos políticos o
administradores. Así mismo, Klitgaard (1988) presenta
la siguiente fórmula de este acto:
Según la identidad 1, la corrupción se
desarrolla cuando los funcionarios públicos tienen de un poder monopolístico
sobre los clientes, además de un alto grado de discrecionalidad y la rendición
de cuentas de los agentes, es endeble.
En el mismo sentido, Serna (2009) afirma que
existe corrupción cuando la autoridad o aquellos que deben velar por el bien
común se apropian de este, dando un manejo indebido, transfiriéndolo del ámbito
de lo común al ámbito de lo particular. En definitiva, “el gran problema de
la corrupción es que es una perversión del bien común a través de la perversión
de la autoridad” (Serna, 2009, p.6).
Esta patología se agrava con un funcionario
ineficaz que niega a los ciudadanos sus derechos, además que contribuye al
distanciamiento de los agentes del Estado, ya que se genera una falta de
confianza en las instituciones públicas, una ruptura del Estado de derecho,
distorsión de la asignación eficiente de recursos y un fracaso en la
consecución de los objetivos del bien común, que perjudica la equidad y
justicia social (Smith, 2022). Posiblemente, socava aún más un compromiso de
participar en el proceso democrático, pues, cuando una persona es afectada,
también lo es el círculo social más amplio de la persona, de esa manera, se
afecta a toda la sociedad.
En ese mismo sentido, Kang
(2023) afirma que la corrupción puede afectar negativamente el bien común al
distorsionar las políticas y el funcionamiento central del Estado. No solo se
refiere a funcionario públicos de alto rango, sino a
servidores de medio o bajo rango que, con prácticas deshonestas, pueden
dificultar el acceso de los ciudadanos comunes a bienes y servicios básicos.
Por ende, el espacio público es un mecanismo de manipulación a la sociedad para
apropiarse del bien común, mantener el poder y aumentarlo, prevaleciendo el
bienestar común y no social. Entonces, la corrupción es un ejercicio viciado
del poder (Bliss y Di Tella, 1997). Además, que la
corrupción contribuye a la perversión del espacio político por varias razones
(Figura 1).
Figure 2: Contribución de la corrupción a la
perversión del espacio público
Fuente: Elaboración propia. Adaptado de: La
corrupción, los bienes públicos y la solidaridad social por D. Grueso, 2020,
Trayectorias Humanas Trascontinentales
Por su parte, O’Hara
(2014) sostiene que Thorstein Veblen
en 1964, desarrolló un análisis para describir la relación entre el bien común
y la corrupción denominada “Intereses Creados y el Hombre Común”.
La figura 2 muestra barras que representan
áreas con grados de incertidumbre. La barra de Riqueza Social (RS), indica los
recursos y el excedente económico que se distribuyen en función del bien común
o de la corrupción. El aumento de la RS, empuja la barra hacia el noreste,
mientras que su disminución, la empuja hacia el suroeste.
La otra barra es Max1, tiene una barra
punteada de inestabilidad cíclica media y una barra negra de gran inestabilidad
estructural. A medida que la corrupción aumenta, la inestabilidad también
aumenta. En la barra negra de Max1, el bien común es tan escaso que las crisis
socioeconómicas estructurales, se instalan debido a una mala asignación masiva
de recursos por la corrupción. Si la RS se distribuye con vistas al bien común
y lejos de los intereses creados mediante importantes reducciones de la
corrupción (a través de movimientos a lo largo de la barra RS hacia la región noroeste),
con el tiempo esta redistribución llega a ser tan grande, que es probable que
genere una crisis sociopolítica de legitimidad, alcanzando la barra Max2.
Figure 3: Bien
común vs corrupción
Fuente: Tomado de: Political Economy of Systemic and
Micro-Corruption Throughout the World por P. O’Hara, 2014. Journal of economic issues
Para O’Hara (2014),
reducir el poder de los intereses creados a un nivel extremo, traerá una
inestabilidad socioeconómica, pues una reducción importante de la corrupción
mediante la expansión del bien común, necesita proporcionar estructuras
alternativas de poder colectivo para sustituir satisfactoriamente a las
antiguas élites, esto da surgimiento a un sistema comunitario Cuanto más lejos
de estas barras máximas opere una economía, mayor será el grado de equilibrio
relativo. Para alcanzar niveles razonables de reproducibilidad, las economías
necesitan un cierto equilibrio entre el bien común y los intereses creados.
Este equilibrio relativo, es una gran área entre las barras Max1 y Max2 (O’Hara, 2014).
Serna (2009) sugiere que para combatir la
corrupción y promover el bien común, se requieren estrategias desde una
perspectiva del poder:
a) Asegurar que la compensación económica de las personas con función
fiduciaria sea un incentivo para la transparencia frente a la corrupción.
b) El poder discrecional sea limitado y se detecte y penalice el
cobro de rentas fraudulentas.
c) Un compromiso moral de los agentes económicos en busca del bien
común.
En definitiva, y según lo explica Grueso
(2020), se requiere de una mayor vigilancia para evitar que las personas con
función fiduciaria abusen de su cargo. De esa manera, se buscaría una
transparencia en el orden público y social, entendiendo está en tres metáforas
(Ball, 2009): i) la transparencia como un valor
público abrazado por la sociedad para contrarrestar la corrupción, ii) apoyo a
la toma de decisiones abierta por parte de agentes, estableciendo un proceso
participativo y democrático, y, iii) como herramienta compleja de buena
gobernanza en busca del bien común.
De este modo, los conceptos descritos se
vinculan con el modelo de la EBC. Este se fundamenta en la búsqueda del bien común basado en valores como la
dignidad humana, solidaridad y justicia, sostenibilidad medioambiental,
transparencia y participación. En otras
palabras, la EBC aborda la corrupción desde una perspectiva ética y
busca promover la transparencia en la actividad económica, política, social y
ambiental.
Esta transparencia, se
enraíza en valores éticos y principios de responsabilidad social, que evitan
que las empresas sean corruptas y actúen de manera honesta e incluso, de manera
responsable con el medio ambiente (Blachfellner et al.,2017).
Adicionalmente, la EBC
no solo busca proteger al ciudadano del abuso de poder, sino que es un medio
para mejorar el nivel de vida de otras personas (Wawrosz,
2022). Por ende, este modelo es un medio facilitador para combatir la
corrupción pues este busca el bienestar común y mejorar la vida de todos.
También, la Economía del Bien Común promueve la colaboración entre empresas en
lugar de la competencia desenfrenada, esto reduce los incentivos para incurrir
en prácticas corruptas, ya que se busca el bien común en lugar de la
maximización de ganancias individuales (Felber y Hagelberg, 2020).
La Economía del
Bien Común en el ámbito público: caso municipios
El ámbito público, abarca una amplia gama de
aspectos que involucran la gestión y la actuación del gobierno y de las
instituciones públicas, una de ellas, los municipios. La EBC establece que un
municipio desempeña un papel importante al tener una actuación próxima al
ciudadano, además, la EBC es un movimiento que se implanta de abajo hacia
arriba, es por ello por lo que, el cambio debe impulsarse desde los municipios
(Cejas y Vicens, 2019).
En este contexto, dentro del ámbito público,
se puede distinguir entre los últimos e importantes aportes teóricos para la
discusión del enfoque de la Economía del Bien Común, la contribución de Mazzucato (2023), quién desarrolló un modelo con cinco
pilares para la aplicación del bien común, en el cual, la factibilidad de estos
pilares dependerá del grado de incorporación del Estado dentro de este enfoque
(Figura 3).
Figure 3: Pilares
para el bien común
Fuente: Tomado de: Governing the economics of the common good: from
correcting market failures to shaping collective goals (p. 10), por M. Mazzucato, 2023, Journal
of Economic Policy Reform
Este enfoque hacia el bien común,
se centra tanto en el “cómo” como en el “qué”. El primer elemento fundamental,
el propósito y la dirección, puede fomentar políticas centradas en lograr
resultados que beneficien a todos. El segundo elemento, la co-creación
y la participación, permite que los ciudadanos y las partes interesadas se
involucren en debates, discusiones y consensos que reflejen diversas opiniones.
El tercer elemento, el aprendizaje colectivo y el intercambio de conocimiento,
facilita el diseño de asociaciones verdaderamente orientadas a objetivos que
impulsan la inteligencia colectiva y la compartición de conocimiento. El cuarto
elemento, el acceso para todos y la compartición de recompensas, busca
garantizar que los beneficios de la innovación y la inversión se compartan con
aquellos que asumen riesgos, ya sea a través de esquemas de equidad, regalías,
fijación de precios o fondos colectivos. Por último, el quinto elemento, la
transparencia y la rendición de cuentas, asegura la legitimidad y la participación
pública al exigir compromisos por parte de todos los actores y alinearse con
mecanismos de evaluación (Mazzucato, 2023).
Gómez-Álvarez et al. (2017),
presentan cinco estrategias para orientar un municipio hacia el bien común:
a)
Asamblea democrática
b)
Balance del Bien Común
c)
Promoción de la EBC en
organizaciones privadas, empresas, ONGs, etc.
d)
Desarrollo participativo de un Indice del bien común municipal (IBCM)
e)
Creación de una región del Bien
Común
En resumen, la EBC propone tres pilares en el ámbito
municipal:
a)
Que
la finalidad de la economía de un territorio sea el bien común del pueblo y no
el crecimiento,
b)
Que
el bien común del territorio es posible con la cooperación intra-municipio
e inter-municipios, y
c)
Que
durante el proceso se deben involucrar a los distintos actores que integran el
territorio.
De esa manera, algunos
impactos positivos de un Municipio que persiga el bien común considerando las
estrategias de la figura 3 son: i) fomento de la economía local, ii) impulso a
la sostenibilidad ambiental, iii) participación ciudadana, iv) fortalecimiento
de la cohesión social, entre otros.
Además, este conjunto de
herramientas, permite que los municipios desarrollen buenas prácticas, que
afecten de manera positiva a los contenidos en la matriz de municipios del bien
común, consecuentemente al mejore el desarrollo local en el ámbito público
(Federación Española de la Economía del Bien Común, 2023).
Por otro lado, la matriz
del bien común municipal (MBCM) ha sido ampliamente estudiada y utilizada por
algunos municipios sobre todo españoles, como una herramienta para estas
instituciones públicas, para evaluar y optar por estrategias para ser mejores
organizaciones públicas.
En definitiva, la EBC ha
demostrado tener impactos positivos en los municipios y regiones, realizando
evaluaciones de desempeño en instituciones públicas mediante la matriz del bien
común, pues el IBCM aún enfrenta limitaciones metodológicas.
Además, tanto los
ejemplos previamente mencionados como la información disponible en la página
web oficial de este movimiento indican que ha habido una expansión
significativa, principalmente en el continente europeo. Sin embargo, se ha
observado un impacto mínimo en América Latina, especialmente en lo que respecta
a estudios sobre el ámbito público y la implementación de enfoques de bien
común en municipios de la región.
La Economía del Bien Común en ámbito privado
El ámbito privado abarca una
amplia gama de aspectos relacionados con la gestión y el funcionamiento de las
empresas con fines de lucro. En este contexto, la Economía del Bien Común
reconoce el papel fundamental de las empresas al interactuar directamente con
clientes, proveedores y empleados, y promueve la colaboración, la transparencia
y la responsabilidad social en su actuación. La herramienta de la MBC se
utiliza para evaluar la contribución de una organización al bien común (Wiefek y Heinitz, 2021).
De tal manera, según Felber et al. (2019), Alves et al. (2020), Aust et al. (2020) y Mora et al. (2018) la EBC brinda
múltiples ventajas para las
organizaciones, tales como:
a) Ayuda a enfocarse en el
bienestar colectivo,
b) Contribuye a la
sostenibilidad y medio ambiente,
c) Facilita herramienta de
planificación estratégica,
d) Permite una mejora en la
cultura organizacional, y,
e) Ayuda a mejora la reputación
y confianza,
A continuación, en la Tabla 2, se
presenta algunos estudios que investigan los impactos de implementar esta
herramienta en las empresas.
Tabla 2. Investigaciones
sobre aplicaciones de la EBC
|
Autor/es |
Año |
Principales resultados
de la Aplicación de la Matriz del Bien Común en organizaciones privadas |
|
Campos, Sanchis y Ejarque |
2023 |
Se evidencia una relación positiva entre la
implementación de un sistema basado en el bien común y el desempeño
empresarial de 206 compañías europeas, es decir, “niveles más altos de
gestión orientada a la sostenibilidad de los grupos de interés, según las
puntuaciones de EBC, se asociaron positivamente con un mejor desempeño
empresarial”. Además, se halló que la EBC promueve la búsqueda de los
Objetivos de Desarrollo Sostenible. |
|
Campos, Sanchis y
Talavera |
2021 |
Se identificó una deficiencia significativa en los ámbitos sociales y
ambientales sobre los proveedores, así como en relación con el valor de
transparencia y coparticipación de un grupo de productores de agricultura
orgánica de la Comunidad Valenciana. También, la aplicación de la MBC y su
certificación por pares brinda beneficios como apoyo financiero, ventajas
fiscales y preferencia en la contratación pública; además que el valor
económico de la empresa aumenta por el valor social y ambiental. |
|
Ollé-Espluga, Muckenhuber y Hadler |
2021 |
Las principales conclusiones sugieren que los
trabajadores de las organizaciones austriacas y alemanas que adoptaron el
modelo de la EBC, pueden encontrar más adelante con mayor frecuencia, cargos
exigentes y de alta responsabilidad, que son mejor remunerados. |
|
Wiefek y Heinitz |
2021 |
Los resultados muestran que los empleados de las empresas alemanas con
puntuaciones más altas en el BBC perciben más responsabilidad social
corporativa y están más satisfechos con sus trabajos y salarios; además esta
responsabilidad está correlacionada positivamente con el apoyo organizacional
percibido, el compromiso con el trabajo, la satisfacción laboral rendimiento
laboral y comportamiento de ciudadanía organizacional. |
|
Centorrino |
2020 |
Los resultados de este
estudio informan, que el modelo de la EBC ayudó a una empresa italiana con su
responsabilidad social, sustentabilidad y sobrevivencia durante la pandemia
Covid-19. |
|
Sanchis-Palacio, Campos-Climent y Ejarque-Catalá |
2020 |
El hallazgo principal revela que la gran mayoría de la muestra,
empresas alemanas, austriacas,
españolas, italianas y suizas, poseen
un nivel experimentado de aplicación de la MBC, lo cual demuestra, que las
empresas que implantan la EBC, son empresas que parten de un determinado
nivel de conciencia social y ambiental. |
|
Campos, Sanchis y Ejarque |
2019 |
Los principales descubrimientos indican que, las
variables en las que más han mejorado las empresas españolas con la
implantación del BBC, son en el porcentaje de suministros sostenibles
certificados, en el control del comportamiento ético de los bancos, en el
incremento de las inversiones responsables a través del fomento de la banca
ética y social), en sus relaciones con los trabajadores en lo que se refiere
a su grado de motivación y bienestar, al clima laboral, en las relaciones de
cooperación con sus clientes a través de información justa y transparente y
en las satisfacción de sus necesidades y en su reputación corporativa. |
|
Barragán |
2018 |
De los grupos de interés de la matriz, las empresas obtienen una
puntuación más alta en el cuidado de los trabajadores. La puntuación más baja
es en los financiadores. Respecto a los valores, los mejores resultados se
obtienen en el ámbito de la dignidad humana, donde las empresas obtienen más
de un 60%, junto con la justicia social, donde algunas empresas destacan casi
obteniendo el máximo de puntuación. Otro resultado
interesante es que las
empresas del bien común analizadas, tienen una mejor posición financiera, que
la media del sector (empresas que no han realizado la matriz del bien común).
|
|
Boele |
2015 |
La principal
conclusión de la organización estadounidense estudiada, es que tiene un buen desempeño, especialmente en
términos del bienestar de los empleados, la solidaridad y la codeterminación. Los principales desafíos que enfrenta la
entidad están relacionados con las limitaciones financieras para mejorar la
eficiencia energética de la oficina principal. |
Fuente: Elaboración
Propia
De acuerdo al Anexo 1, la Matriz del Bien
Común tiene un impacto significativo en las empresas en comparación con
aquellas organizaciones que no siguen los principios de la EBC. Algunos de los
impactos identificados son:
a) mejor posición en el mercado debido a buenos indicadores
financieros y económicos en las organizaciones,
b) mayor el desempeño empresarial mejorando el ambiente interno en la
organización atrayendo clientes y reteniendo empleados.
c) se adquiere la capacidad de identificar áreas de mejora y oportunidades
de crecimiento, establecer metas y objetivos claros, y transformarse en
empresas eco-friendly, fomentando la cooperación
entre organizaciones.
d) favorece al mejoramiento de la reputación y confianza con
certificaciones y auditorías externas.
También, se puede considerar a la MBC como
una herramienta que se alinea con los principios de la Responsabilidad Social
Empresarial y Buen Gobierno Corporativo, pues promueve el bienestar social y
sostenibilidad ambiental.
Economía del Bien común en otros ámbitos
EBC en la banca commercial
El Sistema Financiero debe tener especial
atención para el bien común, por lo que Felber
(2014), indicó que el dinero, la materia prima de los bancos, debe ser
considerado un medio y no como un fin. Desde la EBC se proponen medidas para
evitar el blanqueo de capitales e inestabilidad bancaria (Sanchis
y Campos, 2018):
·
Control público de la creación de dinero
·
Límites al tamaño de los bancos
·
Valores éticos básicos
·
Uso de monedas sociales
·
Creación de un banco democrático del bien
común
En la Matriz de Bien Común 5.0, se incluye la
actitud ética en la gestión de recursos financieros como criterio (B1) que ha
de regir la relación de la empresa con sus financiadores, con el propósito de
favorecer los principios de la dignidad humana, la solidaridad, la
sostenibilidad ecológica, la justicia social y la participación democrática y
transparencia. De acuerdo con el sitio web, Almanaque del futuro (2023), en
Viena se estableció una Cooperativa para el Bien Común es respaldada por más de
4000 personas que apoyan este proyecto, aunque no se proporciona información
detallada sobre la BBC.
Este organismo se rige por los siguientes
principios:
·
Sirve como plataforma para personas y
organizaciones interesadas en el dinero y las finanzas en Austria.
·
Por cada euro en su cuenta de interés
público, el Centro de Medio Ambiente de Raiffeisenbank
Gunskirchen, garantiza una cantidad equivalente de
financiamiento para proyectos de interés público.
Esta cooperativa ha recaudado más de tres
millones de euros de sus miembros, además que esta no solo proporciona
servicios financieros, sino que también comenzará una academia sobre
alternativas monetarias y un grupo de reflexión sobre el bien común. Otro
impacto en instituciones financieras, es el Banco Sparda
de Munich, Alemania, que decidió eliminar las
comisiones en los contratos de préstamo para orientarse al bien común (Felber y Hagelberg, 2020).
Respecto a investigaciones sobre la banca y
la EBC, se destaca análisis teóricos, de Perilleux y Nyssens (2017), Schoenmaker
(2017), Abad y Valls (2018), Coronella et al.,
(2021), entre otros. En los estudios indicados, analizan el criterio B1 de la
MBC, y establecen ventajas y beneficios para un banco privado al optar por
seguir el modelo de la EBC, entre otros aspectos. Por el contrario, hay escasa
información sobre el uso e impacto de la MBC en la banca comercial. Por tal
motivo, Sanchis-Palacio y Campos (2017) sugirieron
que estas instituciones deberían comenzar a introducir la EBC en su
funcionamiento y estructura.
La Economía del Bien Común en las
universidades privadas
La Economía del Bien Común ha ganado
reconocimiento y relevancia en el ámbito universitario como un enfoque
innovador que busca promover un cambio hacia un modelo económico más ético y
sostenible.
De Sousa (2007), establece que la
educación superior se relaciona con la noción de progreso, ya que actúa como
una herramienta para elevar los niveles de ingreso y adquirir recursos
necesarios para cubrir las necesidades básicas. Además, la educación superior,
fomenta la formación de profesionales capacitados que pueden abordar diversos
problemas sociales, económicos, políticos y ambientales de manera efectiva. En
resumen, la educación superior, se considera un medio para impulsar el
progreso, al desarrollar profesionales que pueden enfrentar los desafíos de
nuestra sociedad en diferentes ámbitos.
Díez (2018), critica que ciertas
universidades son influenciadas por ideologías neoliberales que promueven
“universidades corporativas” dominadas por una cultura empresarial enfocada en
lograr posiciones sobresalientes en rankings internacionales. Además, que
excluye a las poblaciones de bajos recursos e incluye a la población
privilegiada, esto pone un freno a la democracia social y favorece la
reproducción de las desigualdades y jerarquías sociales.
También
algunas universidades han implementado la Matriz del Bien Común a sus
estructuras. Calvopiña del Pino (2021), determinó que una institución de educación
superior privada española, se encuentra en un rango experimental de la MBC,
pues esta tiene un alto grado de cumplimiento de cada uno de los valores
excepto el valor de sostenibilidad ambiental, además, los estudiantes (grupo de
interés) afirman estar conformes con el servicio que reciben, pero reconocen la
falta de una cultura medioambiental.
La experiencia de tres universidades
mexicanas alude que estas tienen un nivel de bien común entre avanzado y
experimentado, demostrando el compromiso de esas instituciones con el bien
común, medio ambiente y economía. Se destaca Unitierra,
universidad que lleva el bien común en su formación diaria como un estilo de
vida alterno al sistema actual considerando que su estilo de enseñanza es
horizontal (Martínez y Garrido, 2019).
En el estudio realizado por Torres-Toukoumidis et al. (2019) sobre una universidad
ecuatoriana, se encontró que la institución sigue los valores y promueve el
bien común, excepto en dos criterios: la universidad no tiene participación en
el criterio B1 (actitud ética en la gestión de recursos financieros), ya que
ninguna de las instituciones bancarias en Ecuador muestra comportamientos
ejemplares dentro de los criterios del bien común, es decir, no existe un banco
que se especialice en servicios ético-ecológicos; y la universidad no tiene
accionistas para la distribución de dividendos.
Löw et al. (2019), observaron efectos positivos en dos universidades
alemanas pues los empleados participaron en el proceso de la auditoría. Estas
organizaciones pudieron identificar prioridades para sus actividades de
sostenibilidad, como la necesidad de abordar las pautas de viaje, ya que se
determinó que el 80% de las emisiones de CO2 provenían de los viajes. Además, se generó una mayor conciencia sobre la
importancia de abrir los esfuerzos en sostenibilidad al público. Como resultado
del estudio, las universidades implementaron cursos de Sostenibilidad y Ética
en tres de los cuatro programas de MBA a tiempo completo.
A partir del análisis
realizado, se puede concluir que el proceso de adaptación de la Economía del
Bien Común y sus herramientas en las universidades se ha extendido desde Europa
hasta el continente americano. Las
instituciones educativas han decido evaluar su desempeño académico con el BBC,
la cual refleja su compromiso activo con la comunidad, la sostenibilidad y la
corresponsabilidad. Algunas universidades se encuentran más avanzadas y han
enraizados este modelo en sus principios, de tal manera el bien común es un
estilo universitario. Inclusive han hecho participes a los grupos de interés en
auditorías, esto ayuda a tener un análisis amplio y general sobre la situación
de la organización para la toma de decisiones certeras.
En todo caso, la
evidencia demuestra que las universidades privadas, se van adaptando al modelo
de la EBC de diversas formas, pues han integrado sus valores en su gobernanza,
sostenibilidad en la enseñanza e investigación mejorando la calidad de
educación, prácticas amigables con el medio ambiente, mayor compromiso y
responsabilidad de los integrantes de los grupos de interés de la comunidad
universitaria, además de impartir cátedras e investigaciones sobre este modelo.
El modelo de la Economía
del Bien Común tiene sus orígenes en la antigua Grecia, pero es en el 2010 que
formalmente se establece tal movimiento. Este modelo ofrece un sistema de
evaluación cualitativo y cuantitativo riguroso, además que es aplicable desde
el nivel más básico como individuo hasta un país. Sin embargo, la evidencia
muestra que, en estos años, ha habido un enfoque central en el estudio y
aplicación de la EBC en organizaciones lucrativas en comparación con el impacto
a nivel macro en municipios y regiones.
Así mismo, las
investigaciones académicas y la página web oficial de este movimiento informan
que, este se ha expandido, ha sido ejecutado y evaluado (incluyen auditorías)
principalmente en el continente europeo con un mínimo impacto en América
Latina. Sin embargo, la difusión teórica cada vez es mayor en todo el mundo
mediante los grupos locales, asociaciones, hubs,
entre otros. La falta de investigaciones sobre la aplicación de la Economía del
Bien Común en Latinoamérica constituye una importante línea de investigación,
dado que se puede examinar cómo los principios y metodologías de este modelo se
pueden adaptarse y ser contextualizados para abordar los desafíos
socioeconómicos específicos de la región. Además, incluye examinar cómo las
estructuras institucionales, las políticas públicas y las dinámicas sociales
pueden facilitar o dificultar la aplicación de este enfoque en los diferentes
países latinoamericanos.
Existen diversas líneas
de investigación emergentes en el campo de la Economía del Bien Común, como: el
análisis en sectores económicos particulares, como la agricultura, la energía,
el turismo, la tecnología, entre otros. También, sería interesante investigar
cómo la Economía del Bien Común puede aprovechar y adaptarse a los avances
tecnológicos, como la inteligencia artificial, blockchain
y otras tecnologías disruptivas, para promover la transparencia, la
trazabilidad y la participación ciudadana en los sistemas económicos
combatiendo la corrupción. De igual manera, se puede continuar desarrollando y
refinando herramientas y métricas para medir y evaluar el impacto de las
organizaciones en el bien común, además de una metodología de los indicadores a
nivel macro que se busca que sustituyan al PIB.
La EBC es un reto para
las organizaciones, universidades, sistema financiero, dado a que este busca
reevaluar y redirigir los enfoques tradicionales de educación, de banca e
investigación en pro del bienestar colectivo entorno a la sostenibilidad
económica, social y ambiental. Jiménez (2014), destaca que la implementación de
la Economía del Bien Común no puede ser impuesta a través de leyes, lo que
significa que su aplicación no puede ser inmediata, lo que plantea un desafío
para las organizaciones en el siglo XXI. Además de prevenir la corrupción al
garantizar que los recursos y beneficios económicos se distribuyan de manera
justa y equitativa.
Finalmente, la determinación
del modelo más apropiado para abordar los desafíos de la humanidad y el sistema
capitalista en el siglo XXI, depende de investigaciones empíricas futuras y de
una amplia discusión en la comunidad científica.
CONCLUSIONS
El modelo de la Economía del Bien Común ha
sido estudiado en los últimos 13 años, como una alternativa al sistema
capitalista; el propósito de este modelo es la búsqueda del bien común basado
en valores como la dignidad humana, solidaridad y justicia, sostenibilidad
medioambiental, transparencia y participación. Se distingue de otros enfoques
por su estudio integral de los ámbitos social, económico y ambiental; además
del análisis completo de grupos de interés internos y externos de una
organización, sea esta pública o privada, pues la EBC, es aplicable y
pertinente para cualquier organismo, desde Pymes, universidades, hasta empresas
grandes, municipios, países y la economía en general.
Actualmente, el Manual de la Economía del
Bien Común presenta la Matriz del Bien Común, en la última versión 5.0, que
incluye 20 ítems, con su respectivo indicador y escala de valoración. Además,
que las investigaciones se han centrado en las dos herramientas descritas y
poco se ha estudiado sobre el producto del bien común. Los beneficios que provee
la EBC son diversos como: estímulo a la innovación, participación de toda la
cadena de suministros y en el ámbito público ese modelo apoya a un sistema
democrático con la participación ciudadana; una economía verde con
sostenibilidad y cuidado al medioambiente.
Existe un conjunto de universidades, empresas
públicas y/o privadas, municipios y regiones que han aplicado este modelo
teniendo buenos resultados,
aunque el modelo ha sido mayormente difundido en Europa, también se ha
realizado avances en el continente americano, pero en menor medida. Por otro
lado, la EBC desempeña un papel fundamental en la lucha contra la corrupción,
pues esta busca el bienestar común, mejorar la vida de todos y proteger al
ciudadano del abuso de poder en el ámbito público, mientras en el sector
privado, promueve la colaboración entre empresas en lugar de la competencia
desenfrenada, reduciendo los incentivos para incurrir en prácticas corruptas.
En resumen, la EBC
emerge como una alternativa valiosa y necesaria en el panorama actual, pues se
este modelo se posiciona como una respuesta efectiva a problemas como
desigualdad, degradación ambiental, falta de cultura y ética organizacional,
entre otros.
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ANEXO
Matriz del bien común
|
Valor |
Dignidad humana |
Solidaridad y justicia |
Sostenibilidad medioambiental |
Transparencia y
participación democrática |
|
Grupo de interés |
||||
|
A: Proveedores |
A1 Dignidad humana en la cadena de suministro |
A2 Justicia y solidaridad en la cadena de suministro |
A3 Sostenibilidad medioambiental en la cadena de suministro |
A4 Transparencia y participación democrática en la cadena de
suministro |
|
B: Propietarios y proveedores financieros |
B1 Actitud ética en la gestión de recursos
financieros |
B2 Actitud solidaria en la gestión de
recursos financieros |
B3 Inversiones financieras sostenibles y uso
de los recursos financieros |
B4 Propiedad y participación democrática |
|
C: Personas empleadas |
C1 Dignidad humana en el puesto de trabajo |
C2 Formalidad de los contratos de trabajo |
C3 Promoción de la responsabilidad medioambiental de los trabajadores |
C4 Transparencia y participación democrática interna |
|
D: Clientes y otras organizaciones |
D1 Actitud ética con los clientes |
D2 Cooperación y solidaridad con otras
empresas |
D3 Impacto ambiental del uso de la gestión de
residuos de los productos y servicios |
D4 Participación de los clientes y
transparencia del producto |
|
E: Entorno social |
E1 Propósito e impacto de los productos y servicios |
E2 Contribución a la comunidad |
E3 Reducción del impacto medioambiental |
E4 Transparencia y participación democrática del entorno social |
*
Mágister en
economía, docente de en la universidad
de Cuenca,
Universidad de Cuenca
santiago.pozo@ucuenca.edu.ec
https://orcid.org/0000-0002-5002-2203
*
Licenciada en Economía, docente de la universidad de Cuenca,
Universidad
de Cuenca
jessyalban17@gmail.com
https://orcid.org/0009-0002-4854-6304
*
Doctora en Economía, docente de la universidad Católica de Cuenca,
Universidad
Católica de Cuenca
kbermeo@ucacue.edu.ec
https://orcid.org/0000-0002-4438-7855
* Ingeniera, Doctora en economía, docente en la
Universidad Católica
de Cuenca,
Universidad Católica de Cuenca
jordonezp@ucacue.edu.ec
https://orcid.org/0000-0002-5002-2203