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Por otro lado, la planificación propia en la organización de estrategias, es el establecimiento de
metas de aprendizaje y actividades que hagan posible el logro de una tarea. Estas metas
establecen los intereses, creencias, motivos, razones, y deseos que se logren proponer los
estudiantes para poder lograr orientar sus aprendizajes, (Álvarez-Pérez y López-Aguilar, 2019).
En cuanto a la autorregulación como estrategia de aprendizaje es un proceso complejo, causal y
multidimensional, que se relaciona con la forma de ser consciente del esfuerzo que le ocasiona
realizar la tarea, el conocer sus propias capacidades, que le permitirá realizar la meta planificada,
así como también la estrategia autónoma a utilizar lo cual garantizará exitosamente finalizar con
el estudio de su carrera profesional, (Alarcón, et al.,2019).
Otro rasgo es la autoevaluación en la gestión del tiempo, que es la valorización que el estudiante
realiza al analizar su nivel de aprendizaje con la finalidad de optimizarlo y/o reorientarlo, ello
construirá su propia autonomía en obtener conocimiento y con ello cabe la posibilidad en ser el
indiscutible protagonista de su aprendizaje, (Espinoza et al., 2021), con ello logrará motivarse,
adquirir responsabilidad y compromiso consigo mismo. La importancia de la autoevaluación del
estudiante en la realización de la tarea, como un proceso de evaluación innovativa de estrategias
y actividades, llega a dar una valorización de lo efectivo que fue la planificación realizada, la forma
de desempeño y la obtención de la meta de aprendizaje planeada de acuerdo a la gestión del
tiempo establecido, (Kambourova et al., 2021).
Si el estudiante se concientiza en el uso de sus propias estrategias de aprendizaje, logra ser
analítico y capaz de transferir y producir conceptos propios a la toma de conciencia, dándole
utilidad en diversas situaciones de su vida cotidiana, (Rodríguez, 2018). El estudiante debe tomar
conciencia y reflexionar sobre sus facultades y manera de aprender, donde pueda obtener
autoconfianza en sus destrezas, junto a una motivación interna, para el logro de una determinada
tarea y resolución de posibles problemas, (Martínez Vicente y Valiente Barroso, 2019). Los
elementos de la dimensión afectiva están conformados por sentimientos, actitudes, creencias y/o
emociones. Si un alumno es consciente y se siente capaz de poder reflexionar y avanzar en las
estrategias de aprendizaje, su actitud se ve acrecentada en la búsqueda de una autonomía propia,
(Díaz et al., 2018; Peraza, 2017).
1.2. Recursos digitales
Los recursos educativos digitales, se consideran como una indistinta forma de herramienta o
material existente en el entorno digital y cuyo uso intencional es educativo, el cual sirve para
potenciar el aprendizaje de los investigadores en su etapa inicial de estudiante, (Jiménez y Ortiz,
2018). Son materiales de aplicación didáctica que actúan como soporte de los nuevos contenidos
educativos, (Pineda, 2018). Una confluencia entre las teorías del aprendizaje tales como el
conductismo, constructivismo y conectivismo con el Internet, consideran que la versatilidad y la
gran gama de recursos para la adaptación a cada teoría, se centra en componer el currículo,
como común denominador y viendo la manera de enseñar y aprender con tareas, proyectos y
evaluaciones, que logren dar los conocimientos pertinentes, la obtención de competencias y la
adecuada socialización para enfrentarnos en este siglo XXI, (Altuna-Urdín, et al., 2017).
Los aprendizajes que se realizan valiéndose de la tecnología digital, toma en cuenta la realización
de actividades en entornos virtuales, la comunicación interactiva a nivel mundial, tomar
conocimiento de la geografía mundial, participar en redes sociales, acceso y diseño de recursos